Tareas en modo «offline»

Tengo la buena costumbre de anotar cada tarea que tengo pendiente de hacer. Es para mí la única forma de lograr un mínimo de organización y de control sobre la casi infinita lista de cosas que hacer. Crece semanalmente y tiene uno la sensación de que son más las tareas que entran que las que salen. Ganan siempre las primeras, cuando en realidad, para que todo rodara correctamente, debería ser un empate como mucho. Al final todo se soluciona invirtiendo unos días desatascando el asunto.

No importa qué método utilice uno para organizarse. El caso es que funcione. Yo utilizo en la app Things el típico sistema de listas para diferenciar ámbitos, tanto en el plano personal como en el profesional. Para asuntos personales de momento utilizo un par de listas, por simplificar. Para cuestiones de trabajo, donde aparecen muchas más tareas diariamente, defino varias listas, cada una ellas destinada a un área de trabajo diferente. En general, clasificar las tareas en listas distintas me permite cada día encontrar y seleccionar fácilmente aquellas que he decidido hacer a continuación o próximamente.

Además de listas utilizo «contextos», que son como «modos», «situaciones» o «lugares» (así me gusta definirlos). Ejemplos de contextos serían: «teléfono», «e-mail», «en casa», «en el trabajo», etc. Etiquetar algunas tareas de esta forma permite luego filtrar la infinita lista de tareas, para dejar sólo aquellas que podemos hacer en un momento determinado. ¿Qué interés tenemos en ver la lista completa de tareas incluyendo aquellas que no podemos hacer en ese momento? Si estamos en el trabajo, no podremos hacer las tareas que sólo podemos hacer en casa. Y viceversa. O si estamos frente al teléfono, ¿por qué no aprovechar para hacer todas aquellas tareas que impliquen una llamada telefónica? Bien, eso son los contextos.

En ocasiones etiqueto algunas de las tareas con el contexto «offline» para indicar que se trata de acciones que puedo hacer sin conexión a Internet. Solo por el placer el desconectar. El problema es cuando es por obligación.

Llevo casi una semana sin conexión ADSL en casa (historia que merece capítulo aparte) y por encontrarle el lado positivo al asunto, debo reconocer la gran utilidad de disponer de una etiqueta «offline» que me diga al instante qué tareas puedo hacer (porque no hay más narices) sin conexión a Internet. Diría incluso que uno se organiza y planifica mejor cuando no tiene posibilidad de estar online en cualquier momento. Pero que me devuelvan mi conexión ya…

Leave a Comment