El tiempo no siempre pasa volando

2022 ya está aquí. Feliz día de Año Nuevo, así, con mayúsculas. La RAE nos recuerda que si se hace referencia a la festividad, así se debe escribir; y si simplemente queremos desear que este sea un buen año, pues próspero año nuevo, en minúscula.

En cualquier caso, la prosperidad llegará cuando pongamos fin a esta pandemia. ¿Será este el año? No deseo otra cosa y tampoco diré aquello de que parece que fue ayer cuando se declaró la pandemia. Pronto se cumplirán dos años y parece una eternidad.

Para otras cosas el tiempo pasa volando. Leía esta mañana que hoy se cumplen 20 años desde que el euro entró en circulación en España (con otros 11 estados). Veinte años… En ocasiones sorprende cómo el paso del tiempo puede ser tan relativo. Un dato curioso es que entre la caída del Muro de Berlín y los atentados del 11-S pasaron 11 años y 10 meses, pero entre el 11-S y hoy ha pasado el doble de tiempo: 20 años y tres meses. ¿No es desconcertante?

De momento, terminemos de disfrutar del primer día del año. Me gusta dedicarlo (en parte) a seleccionar próximas lecturas (y poner un poco de orden a los libros). El año 2021 fue un buen año de lecturas y espero que 2022 nos traiga al menos tiempo y paz para leer. Ahora mismo tengo en mis manos un ejemplar del libro Antiguo Egipto: Introducción a su historia y cultura de Salima Ikram. Se resistió el año pasado, ayer como quien dice, pero quizá sea el primero de este año.

Feliz 2022.

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