Reconozco que no es fácil ser constante en la lectura. Hay días buenos y malos. Sin embargo, para perderse en un libro siempre hay una buena excusa. En los días que deciden presentarse buenos, aquellos que además te regalan un momento para la desconexión, devorar un libro es un planazo. En los días malos, esos que salen torcidos y te roban la energía y el tiempo, sacar unos minutos (no sin esfuerzo) para la lectura, resulta hasta liberador. Leer es cómodo. Tan solo necesitas ponerte cómodo, imaginar y disfrutar. Escribir, aunque necesitas lo mismo, ya es otro cantar.

Si publicas en un blog, seguramente necesites escribir en tu escritorio, con tu propia organización de trabajo habitual. Si se trata de un artículo más formal, más de lo mismo. Si se trata de un trabajo más extenso y elaborado, pongamos un libro, seguramente necesitarás tener a mano cierto material de consulta, en papel o en digital. Escribir es producir, es crear. Es un proceso creativo, y el esfuerzo necesario para ello siempre es mucho mayor. Y no digamos ya si buscamos abordar un proyecto de cierta envergadura y además llevarlo a cabo con perseverancia, bien como objetivo personal, o bien por la obligación de cumplir un plazo establecido. Si alguna vez has esxrito algo de cierta relevancia y/o extensión, sabrás de lo que hablo.

Dicen que para lograr un objetivo y ser constante en su consecución, además de poner mucho empeño, hay que comprometerse públicamente con otras personas. Vamos, que se te caiga la cara de vergüenza si abandonas a mitad de proyecto. Esto es algo muy habitual entre corredores (runners…) que se inician en la práctica. Sus perfiles en redes sociales se llenan de marcas y logros cumplidos. Lo hacen, dicen, para «ponerse metas», para obligarse. Sabemos que otros lo hacen por aquello del postureo.

Si disfrutas escribiendo y tienes un proyecto de novela entre manos, noviembre es tu mes porque llega un año más el NaNoWriMo, el Mes Nacional de la Escritura de Novela (National Novel Writing Month), un enfoque divertido y lleno de improvisación en la escritura de novelas. A pesar del nombre,  el proyecto es ahora internacional. Las novelas de los participantes pueden ser de cualquier tema y cualquier género. Se empieza a escribir el 1 de noviembre y el objetivo es terminar una novela de aproximadamente 175 páginas (50,000 palabras) antes de la medianoche del 30 de noviembre. Esta extensión supone escribir 1667 palabras al día. No hay premios por el tamaño, calidad o velocidad. Cualquiera que supere el límite de las 50000 palabras, ya es ganador en el proyecto.

Por tanto, el objetivo no es otro que obligarte a sacar tus ideas del cajón y ponerte a escribir. Es la excusa perfecta para empezar a juntar las palabras y dar forma a tu idea, para arrancar de una vez ese proyecto estancado. La iniciativa sigue la filosofía de «cantidad sobre calidad», que está resumida en el libro publicado por Chris Baty acerca del NaNoWriMo: «No Plot? No Problem!» (¿No hay argumento? ¡No hay problema!).

Si tienes un proyecto de escritura creativa entre manos, compártelo a los cuatro vientos. Siente un poco la presión y deja que la gente te pregunte: «¿cómo va tu novela?»

Os dejo este vídeo de Christine Hug en el que habla sobre el NaNoWriMo del año pasado y su proyecto personal de escribir una novela. Podéis echarle un vistazo también a su canal porque tiene algunos vídeos sobre planificación y organización personal muy prácticos.

NaNoWriMo | nanowrimo.org
Fotografía | typewriter de DangerPup en Flickr